Con
37
clavos
bien clavados
que
van sin respaldo
a
la nada, paro…
De
postre casi más,
y
las vueltas sin dar,
heridas
sin sanar…
Luego
está el mar…
Lugar
donde pensar,
sitio
de mi viajar,
nuestro
sabor a sal…
Libre
de correos
de
webs sin empleos,
búsquedas
en sueños,
alientos
enfermos,
Lo
he abordado
de
mis 1000 maneras,
de
calva hortera
hasta
peluquera,
pasando
por guardés,
mayordomo
sin té
o
grano de café…
Me
duelen ya los pies…
No
me importaría ser payaso,
diferente
al que siento
abonado
al fracaso…
No
me importaría ser payaso…
Fotografía: Transi (http://quienabuenarbol.blogspot.com/)

